Así, pues, busqué algo que identificara este país sin ofenderlo ni estigmatizarlo, sin usar ideas preconcebidas, objetivamente: es el primer productor del mundo de cajú, lo que en España llamamos anacardo.
Aquí el anacardo es jugoso y tierno, y las mujeres te lo ofrecen en cualquier esquina de la ciudad o del país. Es su mayor recurso, pues los árboles de cajú cubren vastas extensiones de terreno de forma natural, casi como plantas invasoras, y las fincas de producción de cajú son muchas y fértiles.
Cajú, pues, emblema de su riqueza, como símbolo y deseo de prosperidad y desarrollo. Cajú como maná africano. Dispuesto a alimentarnos y a recibirnos en sus tierras. A nosotros y a los que queráis venir a conocer, de verdad, África.
Árboles de cajú con palmeras al fondo (PCG)

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