martes, 4 de octubre de 2011

Cajú

     Es difícil pensar el nombre que ponerle a un blog, porque puede parecer pretencioso u obligarte a fingir que eres escritor para estar a la altura. No es mi intención convertirme en el eje de nada, ni ser el blog más leído de la semana, y mucho menos hacer de escritora; lo único que quiero es contarle a mis amigos lo que vivimos aquí de una manera ágil. Supongo que al principio lo haré casi a diario (todo es excitante o chocante en los comienzos) y, con el tiempo, espaciaré las entradas a medida que yo (y vosotros conmigo) normalice mi vida aquí.

     Así, pues, busqué algo que identificara este país sin ofenderlo ni estigmatizarlo, sin usar ideas preconcebidas, objetivamente: es el primer productor del mundo de cajú, lo que en España llamamos anacardo.

   Aquí el anacardo es jugoso y tierno, y las mujeres te lo ofrecen en cualquier esquina de la ciudad o del país. Es su mayor recurso, pues los árboles de cajú cubren vastas extensiones de terreno de forma natural, casi como plantas invasoras, y las fincas de producción de cajú son muchas y fértiles.

     Cajú, pues, emblema de su riqueza, como símbolo y deseo de prosperidad y desarrollo. Cajú como maná africano. Dispuesto a alimentarnos y a recibirnos en sus tierras. A nosotros y a los que queráis venir a conocer, de verdad, África.

Árboles de cajú con palmeras al fondo (PCG)

     Lo cierto es que el otro gran recurso es el pesquero, y llamarlo bica, corvina o tamboril, resultaba un poco soso. ¿No os parece? Aunque tamboril...

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