miércoles, 7 de marzo de 2012

Netos de Bandim

El viernes de la semana pasada acudimos al Centro Cultural Brasileño para ver la actuación de una agrupación cultural de Bissau, “Netos de Bandim”, una asociación cuyo fin es promover, a través de la música y de la danza, la educación de los niños y de las madres, evitando el analfabetismo y procurando una mejor incorporación a la sociedad de los jóvenes. La actuación tenía la finalidad de recaudar fondos para construir una escuela de música y danza que sirva de referencia en la ciudad.

La idea no es nueva, sigue los pasos de algunas favelas brasileñas, pero no por ello deja de ser bonita. Los niños y jóvenes (chicos y chicas) ejecutaron las piezas con brillantez, y ver bailar a algunas pequeñas de tan sólo siete u ocho años, o admirar las piruetas y saltos increíbles de algunos varones fue verdaderamente asombroso; por no hablar de los percusionistas, que permanecieron durante dos horas tocando sin signos vivibles de fatiga, incluso durante los discursos y entrega de reconocimientos a personalidades (que hubo en gran número, dado que les gusta mucho todo ese protocolo), atreviéndose en ocasiones a incrementar el ímpetu de sus interpretaciones hasta inundar cuerpos y almas con su música.

 
Aún fueron más interesantes los atuendos que llevaban, y que representaban a las principales etnias en sus ropajes, pinturas y danzas. Es curioso cómo gusta la sociedad guineense de la gesticulación extraña: los muchachos retorcían sus caras y realizaban movimientos extraños, como animales, girándose los labios o contorsionándose, y eran muy celebrados por el público. Fuimos testigos privilegiados, máxime cuando el desarrollo mal entendido lo primero que hace es avergonzarse de sus orígenes y tradiciones. Espero que eso no ocurra en Bissau, ya que forma parte de una cultura que aún desconozco.

Su energía (la de todos) no tenía fin y el espectáculo se hizo ameno e interesante, lleno de simbología y buenos deseos. Al menos, el evento confirmó que se está realizando una gran labor en la formación de los "Netos" y la preservación de las tradiciones. Cuando salimos, la mayoría de los asistentes nos moríamos de ganas de bailar y movernos. ¡Menos mal que los blancos no lo hicimos, con lo patosos que resultamos ya en condiciones normales! Fue una de esas actuaciones que mereció, y mucho, la pena ver.

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