Una vez más hemos vuelto a Bissau después de las vacaciones. Respondiendo a todo el que nos pregunta que "o viagem corriu muito bem e a familha está bem, obrigada", hemos pasado el primer día del retorno. Hay muchas caras sonrientes, como siempre, y los niños perdidos -al menos los que están aquí- nos han llamado a voces para cumplimentarnos.
Hay cosas que están cambiando, en Guinea y en nuestras vidas, y todas ellas son inquietantes, no sé si para bien o para mal. En nosotros, porque ahora vivo entre dos mundos, con proyectos en España que me obligan a estar lejos más tiempo del que quisiera, con dudas sobre nuestra estancia aquí y, principalmente, la mía. Esa incertidumbre de no saber qué hacer, si quedarse o partir, si iniciar los procesos de incorporación o jugársela un año más, va a convertirse en el pan nuestro de cada día. Será para bien, imagino, pero sólo lo sabremos con el paso del tiempo.
En Bissau el cambio no es a mejor, de momento. Se suceden las huelgas (educación, sanidad, electricidad) y la falta de dinero empieza a ser un problema en un país tradicionalmente afable. La gente no tiene nada (si antes no tenía, imaginaos ahora) y comienza a ser preocupante el aumento de robos a blancos, algunos de ellos dicen que perpetrados por militares vestidos de paisano. La ausencia de luz y la inestabilidad retienen a los expatriados en casa, con la consiguiente disminución del gasto en restaurantes y bares. Textualmente, el país está más oscuro que nunca.
No sé si será para bien. De momento, no lo parece. El bloqueo está llevando a este "estado fallido" al agotamiento, pero sólo lo padecen la población y los pequeños empresarios. Como en todas partes, los que gobiernan no acusan al golpe. Parece que se espera un cambio de rumbo, pero no se sabe si en una dirección correcta y si será a tiempo.
Habrá que pensar que el 2013 es un año de cambios, que todos ellos tendrán repercusiones positivas y que saldremos reforzados, aunque ahora la desazón nos quite el sueño. Como dicen los guineenses, va a pasar, y nos reiremos de ello cuando comamos las uvas del 2014. Que, por cierto, está a la vuelta de la esquina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario