viernes, 9 de marzo de 2012

SIGLAS

Dice mi marido (empiezo como una cotilla cualquiera) que en el periodismo de Bissau se siguen las pautas de Portugal, lo que es absolutamente lógico, ya que fueron colonia suya. Lo asombroso es que ese país está al lado del mío y nunca vi tal diferencia en la forma de redactar una noticia. La primera vez que leí un artículo periodístico, en realidad el primer día que leí varios artículos en diferentes diarios, no entendí absolutamente nada. Oye, pero nada de nada.

¿La razón? pues que eran noticias políticas, yo no conocía a los políticos y, lo que es peor, todas estaban repletas de sucesiones de siglas, algunas de ellas larguísimas, que cubrían la parte más significativa de la información. Por ejemplo, titular:  PR afirma que la UA apoya al CNT; cuerpo: PM -nombre ignoto- afirmó que la UA apoya al CNT en su actitud ante Muhammad el Gadafi, según afirmaciones hechas ayer por PR -otro ignoto más-… Bien, si no sé qué es PR (Presidente), ni PM (Primer Ministro), ni UA (Unión Africana) ni CNT (Consejo Nacional de Transición Libio), pues no me entero de nada. Conclusión, tuve que pedir durante un tiempo a mi santo que me tradujera la noticias; no por el portugués, sino por las siglas.

Entiendo que es un estilo muy anglosajón, y entiendo que ahorra papel y espacio. Y supongo que todo el mundo en el país, al menos el que sabe leer, comprende perfectamente lo que se explica (oh, inferencias mías). Pero si uno es extranjero y acaba de aterrizar, y es un ser normal y corriente, está absolutamente perdido. Y desinformado. Porque hay siglas para los cargos políticos y militares, para los partidos (anda, que PAIGC), para las organizaciones internacionales (no ONU  ni UE, sino PNUD, ACNUDH…), para las ONG’s… perdón, paras las Organizaciones no gubernamentales, para proyectos, para eventos (EPA 2012-Elecciones Presidenciales Anticipadas, toma ya!)… cielos, hay miles y sólo sé que no sé ninguna. Si me sacan de UNICEF, FAO, UNESCO, OMS SIDA (¿o AIDS?) y poco más, soy analfabeta perdida. Tanto ir a la universidad.

Las siglas son, evidentemente, un proceso de economía lingüística muy común y eficaz en muchas ocasiones, pero su uso excesivo, incluso el abuso de ellas, dificulta claramente la compresión. Aquí, como en medio mundo, levantan pasiones. Al menos para el que las entienda. Al resto que le den (inferencias, digo).

miércoles, 7 de marzo de 2012

Netos de Bandim

El viernes de la semana pasada acudimos al Centro Cultural Brasileño para ver la actuación de una agrupación cultural de Bissau, “Netos de Bandim”, una asociación cuyo fin es promover, a través de la música y de la danza, la educación de los niños y de las madres, evitando el analfabetismo y procurando una mejor incorporación a la sociedad de los jóvenes. La actuación tenía la finalidad de recaudar fondos para construir una escuela de música y danza que sirva de referencia en la ciudad.

La idea no es nueva, sigue los pasos de algunas favelas brasileñas, pero no por ello deja de ser bonita. Los niños y jóvenes (chicos y chicas) ejecutaron las piezas con brillantez, y ver bailar a algunas pequeñas de tan sólo siete u ocho años, o admirar las piruetas y saltos increíbles de algunos varones fue verdaderamente asombroso; por no hablar de los percusionistas, que permanecieron durante dos horas tocando sin signos vivibles de fatiga, incluso durante los discursos y entrega de reconocimientos a personalidades (que hubo en gran número, dado que les gusta mucho todo ese protocolo), atreviéndose en ocasiones a incrementar el ímpetu de sus interpretaciones hasta inundar cuerpos y almas con su música.

 
Aún fueron más interesantes los atuendos que llevaban, y que representaban a las principales etnias en sus ropajes, pinturas y danzas. Es curioso cómo gusta la sociedad guineense de la gesticulación extraña: los muchachos retorcían sus caras y realizaban movimientos extraños, como animales, girándose los labios o contorsionándose, y eran muy celebrados por el público. Fuimos testigos privilegiados, máxime cuando el desarrollo mal entendido lo primero que hace es avergonzarse de sus orígenes y tradiciones. Espero que eso no ocurra en Bissau, ya que forma parte de una cultura que aún desconozco.

Su energía (la de todos) no tenía fin y el espectáculo se hizo ameno e interesante, lleno de simbología y buenos deseos. Al menos, el evento confirmó que se está realizando una gran labor en la formación de los "Netos" y la preservación de las tradiciones. Cuando salimos, la mayoría de los asistentes nos moríamos de ganas de bailar y movernos. ¡Menos mal que los blancos no lo hicimos, con lo patosos que resultamos ya en condiciones normales! Fue una de esas actuaciones que mereció, y mucho, la pena ver.

jueves, 1 de marzo de 2012

Zumos

Mi primera incursión en la cocina típica guineense están siendo los zumos. Aunque pueda pensar que lo he visto todo en cuestión de néctares, la verdad es que hasta en eso África es sorprendente. Una está acostumbrada a hacer jugos con todas las frutas que se venden en el mercado, pero aquí los más exitosos no provienen de frutas, aunque sí de árboles.

El caso es que vi muchas veces mujeres vendiendo en bolsas de plástico transparentes y alargadas trozos de cosas que parecían ser tizas, unas de color crema y otras amarillas, y titos rojos también con apariencia polvorienta. Ésos son los ingredientes de los “sumos”  tradicionales en este país. Son semillas de diferentes árboles (baobab, acacia, tamarindo negro…), unas más grandes y otras más pequeñas, que tienen en común el hecho de ser harinosas.
El procedimiento de elaboración es bien distinto al que conocemos: las semillas se ponen en remojo (como soy blanca frágil en agua de botella) con diferente cantidad de agua según el fruto y se dejan reposar por espacio de quince minutos, más o menos; luego con las manos se frotan dichas semillas hasta que la capa polvorienta que las recubre se disuelve en el agua y le da cuerpo y sabor (color también: avainillado, blancuzco, bermellón…), ha de quedar siempre espesito. Se deja enfriar y se toma solo o con azúcar, miel u otras frutas (frutas, ahora sí). El proceso es similar al de la obtención del zumo de maracuyá o fruta de la pasión. Primera vez en mi vida que consigo semejantes bebidas disolviendo y no exprimiendo.

De los que he tomado hasta ahora, el mejor es el de veludo, es decir, tamarindo negro, agridulce y muy sabroso siempre que venzas el reparo inicial a tomar algo de apariencia sanguinolenta. El más saludable parece ser el de foroba (acacia), sabe demasiado a harina pero dicen que es muy eficaz contra la malaria. El más curioso quizá el del baobab o kabasera, que recuerda mucho al zumo de limón. Luego, con esos extractos se pueden hacer dulces, pasteles…

Quedan por probar más, algunos procedentes de hojas. De momento hay que habituarse a los que ya sé hacer, sobre todo porque la fruta no se estropea (son semillas secas) y es más económico. Y, porque si aquí lo toman, por algo será. Donde fueres…

Próximo experimento: las malaguetas. Picantitasss

martes, 28 de febrero de 2012

Miss Guinea-Bissau

Una noticia asombrosa nos epató hace unos días: después de seis años, se ha abierto el plazo para presentarse al concurso de Miss Guinea-Bissau. Es curioso. Ni siquiera sabíamos que no había sido convocado otros años. Lo más sorprendente son los requisitos de participación. Obviamente, uno es la edad (creo que entre quince y veinticinco años), pero el que más nos chocó fue el de los estudios.

Introduzco: en España y otros países “desarrollados” (o que piensan que están en ello) los concursos de Miss se han convertido en un, digámoslo así, desprestigio. Parece que las mujeres que participan en ellos no tienen mucho cerebro y hablan siempre de la solidaridad y la paz mundial como se habla del maquillaje: soy guapa y solidaria. Y digo parece, no quiero juzgarlos.
Sin embargo, en países como Guinea Bissau este evento es un recurso más para fomentar la cultura y la independencia de la mujer. Me explico: no pueden participar jóvenes que no posean estudios hasta el noveno año de liceo, nuestro tercero de ESO. De esta manera, la belleza se convierte en un reclamo para acceder a la cultura y salir del analfabetismo. Y de la miseria si resultas elegida, al menos por un tiempo.

Curioso que el desarrollo desvirtúe tanto algo -o al revés-­, y que la misma competición pueda tener una cara y una cruz según la renta per cápita y el hambre de los países en que se convoca.

sábado, 25 de febrero de 2012

Un latido apenas

Los carnavales de Bissau han pasado, una vez más, entre la expectación de la comunidad internacional, fascinada por su fuerte contenido étnico, y la alegría de los guineenses, que esperan un año entero para celebrar la que es la fiesta más importante de todas las que se celebran en el país. Los desfiles estuvieron plagados de danzas y trajes tradicionales, discursos reivindicativos y conciliadores y dramatizaciones que ensalzaban al presidente muerto y que exhortaban a la paz y el desarrollo. Ése era el lema de este Carnaval: por la paz y el “desenvolvimento”. Los hombres portaban sobre los hombros “máscaras”, que son especies de ninots  de papel maché, con figuras alegóricas de la historia del país: militares, escuelas, escenas del trabajo diario, y centro de todo el fallecido Malam Bacai como ejemplo de conciliación.


Bailes y ropas étnicas (foto Cuba diplomática)

Importancia especial se dio  a las mujeres y a los niños, recurso muy habitual en los alegatos a favor de la evoulción. Mujeres que buscan la paz para sus hijos y niños que quieren escuela y comida.
La mayoría de las grandes celebraciones en estos países tiene una finalidad pedagógica. Dado el alto índice de analfabetismo, la única manera de  instruir e ir introduciendo cambios sociales (por ejemplo, ahora la lucha contra la ablación) es a través de los actos multitudinarios, los discursos aleccionadores y pequeñas improvisaciones teatrales que muestran la crueldad de unos actos y la bondad de otros. Este año fue especialmente  aclamada la representación de Bolama, en la que unos hombres vestidos de militares realizaban tropelías y asesinatos y unas mujeres vestidas como palomas de la paz conseguían hacerlos danzar con ellas.

Por debajo de la arenga carnavalística, el festejo del pueblo se reparte entre las barracas, que permanecerán abiertas aún unas semanas, y los bares y discotecas nocturnos. De la grandilocuencia de los gestos diurnos a los movimientos sinuosos de la noche; de la “lutta” al encuentro. La gente del país baila al compás de ritmos africanos, brasileños y europeos. Es hermoso verlos moverse en parejas, en movimientos leves de caderas que se juntan y se separan, en oleadas que los llevan a permanecer en el sitio, marcando con sus cuerpos un latido apenas, el vaivén constante del ritmo de la vida.

jueves, 23 de febrero de 2012

Kontentor

Mirando el otro día en internet una página de viviendas prefabricadas, encontré una imagen de módulos para viviendas y negocios que se parecía -salvando las evidentes diferencias- horriblemente a un contenedor de esos que se utilizan para hacer transportes. La similitud fue más curiosa porque aquí en Bissau su uso (el de los contenedores, claro) en ocasiones es también el de vivienda, aunque se extiende más allá.

Es famoso, por ejemplo, el Kontentor de Toni, situado en el cruce de Santa Lucía con Luanda (dos barrios de la capital) y que es uno de los bares locales más conocido. El de convertirse en núcleo de un bar o restaurante es uno de los usos más frecuentes de estos módulos metálicos. Ponga usted un kontentor, ábrale una gran ventana en un lateral, píntelo de un color bonito o, si tiene pasta o imaginación, fórrelo de madera, bambú o padja, ponga a su alrededor un cercado y cuatro árboles de sombra, o, mejor aún, un techado tradicional, una barbacoa y tendrá un bar-restaurante de lo más “in”. Sin ir más lejos, el aclamado como mejor restaurante, el Don Bifana, es una encantadora mixtura de una construcción en la que se aloja la cocina, una zona techada con ventiladores donde están las mesas, un espacio ajardinado por el que pasea una hermosa grulla y un contenedor bien forrado que aloja el bar.
Éste está pintado y no muy nítido, pero podéis haceros a la idea

Otro de los usos más típicos es el de guarda-muebles; cada parcela de terreno con casa abandonada o a media construcción, incluso cada parcela sin construir que tiene propietario, tiene un contenedor, más o menos grande, que conserva muebles, elementos de construcción y otros enseres de sus dueños. Antes pensaba que estaban abandonados, hasta que vi la fiesta de apertura de uno de ellos, situado junto a una bonita casa rosa que está en reparación.

Pero, sin duda, el más frecuente uso de los kontentores guineenses es el de tienda. El sistema de apertura de ventana lateral es el mismo de los bares, sólo que no se pintan, sino que mantienen su color original mayoritariamente. Los más afortunados tienen luz eléctrica; los menos, linternas led de tamaño gigante. Cuando llega la hora de cerrar, sólo hay que bajar la tapa, candar la puerta y listo.

Realmente no son muy estéticos ni muy frescos para estas latitudes, pero sí facilitan enormemente la aparición de locales que, de otro modo, precisarían una engorrosa y, para muchos, costosa edificación. Es un ejemplo de reciclaje magnífico, aunque su estética podría ser mejorable. En fin, que si no puede usted costearse un módulo divino, ponga un contenedor en su vida. Y si quiere ampliar la casa, o el negocio, ponga dos. Con aire acondicionado o calefacción, según viva en África tropical o Europa heladora. Al final, seguro que el ejemplo, en estos tiempos de crisis, cunde.

jueves, 16 de febrero de 2012

Esperando el Carnaval

Es curioso cómo la pervivencia de la cultura cristiana en esta sociedad tan multicultural nos acerca a las costumbres de nuestros propios países, también de tradición cristiana.  Es lo que ocurre con el Carnaval. A la vez que vemos y oímos en la televisión internacional cómo comienzan los preparativos de los carnavales, los concursos de chirigotas (que supongo este año tendrán tela marinera) y demás en nuestra patria, observamos la misma efervescencia carnavalesca en Bissau.

El domingo, sin ir más lejos, salimos a dar una vuelta por la ciudad y recorrer en coche todo lo transitable y nos asombramos de lo desiertos que estaban bares y lugares de ocio de la gente del país, sobre todo en Zona 7 y Caracol, y la abundancia de coches y nuevas construcciones camino del aeropuerto. El secreto estaba en las casetas o “barracas” que ya están montadas y casi a pleno funcionamiento esperando el inicio de las carnestolendas, allá por el 18 de febrero. La atracción de los autos de choque estaba a pleno rendimiento y se veían familias paseando con sus hijos, jóvenes atildados dejándose ver o tomando algo y algún despistado más alegre de lo aconsejable. La construcción sigue siendo tradicional, mucho tronco de palma y "padja”, y otras ya de metal, más calurosas pero para algunos más modernas.

Lo divertido del multiculturalismo es esto: igual celebramos el final del Ramadán que la antesala de la Cuaresma. Lo mismo se trabaja en viernes que en domingo, y sólo la forma en que cada persona lleva su religión (de manera más o menos ortodoxa) o su moral decide el modo de diversión: consumo de alcohol, despendole, promiscuidad… de esa libertad para elegir no quedamos fuera los no nacionales; ni de esa libertad ni de montar nuestra propia barraca. Y algunas de blancos, también hay.